Shechtman estudiaba una
mezcla de aluminio y manganeso en un microscopio de electrones cuando halló una
configuración de átomos, similar a los mosaicos islámicos, que nunca se
repetía.
Hasta
entonces se creía que en la materia sólida los átomos de los cristales debían
seguir un patrón simétrico que se repitiera periódicamente una y otra vez. Para
los científicos, la repetición era imprescindible para obtener un cristal.
Pero
la estructura de átomos que Shechtman tenía delante de sus ojos iba en contra
de las leyes: formaban un patrón que no podía repetirse y que, en teoría, era
imposible.
En
concreto, la imagen que surgió tenía círculos concéntricos compuestos cada uno
por diez puntos brillantes separados exactamente por la misma distancia. Es
decir, una simetría "pentagonal" y no "rotacional, de modo que
cuando rotaran lucieran iguales".
Era
una "simetría de orden 10" completamente incompatible con los
conocimientos científicos de entonces, según los cuales los cristales solo
podían tener simetrías de orden 2, 3, 4 o 6, porque en caso contrario se
formaría un imposible caos con átomos que chocarían los unos contra los otros,
explicó a la prensa Sven Liden, miembro del Comité Nobel para la Química.
El
hallazgo del investigador israelí, entonces integrante de una comisión de
servicio de un laboratorio estadounidense, suscitó la incomprensión y la
reprobación de sus colegas a tal punto que le pidieron que abandonase su unidad
de investigación.
El
director del laboratorio llegó incluso a darle un manual de cristalografía
sugiriéndole que lo estudiara, recordó Shechtman ayer en una conferencia en el
Instituto de Tecnología de Israel en Haifa. "Le contesté: `no necesito
leerlo, sé que es imposible, pero ahí está, delante de mí`", recordó.
Durante
meses Shechtman trató de persuadir a sus colegas sobre su hallazgo, pero se
negaron a aceptarlo. Finalmente regresó a Israel, donde halló un colega
dispuesto a trabajar en un artículo que describió el fenómeno. El informe fue
publicado en noviembre de 1984 ante el rechazo de los círculos científicos.
En
1987, amigos de Shecht-man en Francia y Japón lograron producir cristales
suficientemente grandes para repetir y verificar lo que aquél había descubierto
con el microscopio electrónico. Hacia 1992, y después de muchas confirmaciones,
la comunidad científica avaló su descubrimiento. Ayer volvió a reconocer su
valor, al otorgarle el máximo galardón y en su falló recordó que "tuvo que
luchar una dura batalla contra la ciencia establecida".
APLICACIONES.
En los últimos años los cuasicristales se han producido en laboratorios. Una
compañía sueca los halló en una de las formas más duraderas del acero, que
actualmente se utilizan en productos que van desde hojas de afeitar hasta
agujas finísimas fabricadas especialmente para la cirugía ocular.
Los
cuasicristales también están siendo estudiados para su posible aprovechamiento
en materiales nuevos que conviertan el calor en electricidad.
A
mediados de 2009, un equipo de científicos descubrió por primera vez una forma
"natural" de cuasicristal en un río de Rusia, un mineral compuesto de
aluminio, cobre y hierro.
Estos
materiales son muy duros pero pueden romperse con gran facilidad, además de ser
grandes aislantes térmicos y malos conductores de la electricidad, lo que
permite numerosas aplicaciones industriales. Algunos experimentos los están
usando también como revestimiento para sartenes y para realizar diodos
luminosos (LED), que consumen menos energía.
Sara
Snogerup Linse, integrante de la Real Academia Sueca, dijo sobre los
cuasicristales que "los seres humanos han creado pautas similares a escala
macroscópica con la ayuda de mosaicos de cerámica, acolchados cuadriculados,
etcétera, pero lo nuevo es que también se halló en el mundo de las moléculas y
los átomos``.
RECONOCIMIENTO.
El descubrimiento de Shechtman "cambió fundamentalmente la forma en que
los químicos consideran la materia sólida``, dijo la academia en su comunicado
oficial.
En
reconocimiento a su hallazgo Shechtman recibirá el premio de 10 millones de
coronas suecas (un millón y medio de dólares) junto con los otros ganadores del
Nobel durante una ceremonia en Estocolmo, el 10 de diciembre.
"Estoy
emocionado", señaló Shechtman, de 70 años, durante una breve entrevista en
la radio pública israelí.
"Su
batalla obligó a los científicos a reconsiderar su concepción de la naturaleza
misma de la materia``, dijeron integrantes de la Academia.
Nancy
B. Jackson, presidenta de la Sociedad Estadounidense de Química, calificó el
hallazgo de Shechtman como "uno de esos descubrimientos científicos que
van contra las reglas``.
Cuando
los científicos describen los cuasicristales de Shechtman, suelen utilizar un
concepto derivado de las matemáticas y del arte: el número áureo, que despertó
el interés incluso de los matemáticos de la Antigua Grecia, explicó El País de
Madrid con base en la fundamentación del Premio Nobel. En los cuasicristales,
por ejemplo, la distancia entre átomos está relacionada con ese número.
Cuando
Shechtman anunció haber descubierto una configuración inusual de átomos, recordó
Jackson, "pensaron que atentaba contra las reglas de la naturaleza``.
Recién
más adelante algunos científicos se dieron cuenta que ellos mismos habían visto
cuasicristales sin saber qué eran, agregó la científica. Shechtman es el décimo
israelí premiado con el Nobel, y el cuarto en Química.
Aspectos clave
Un
nuevo tipo de cristales
En
1982 Daniel Shechtman descubrió los "cuasicristales", un tipo de
cristales que tienen una configuración diferente a los cristales conocidos
hasta el momento.
Aceptación
tras rechazo inicial
Su
hallazgo le costó el puesto en el laboratorio donde trabajaba pero con los años
la comunidad internacional reconfiguró las bases sobre la composición de los
materiales.
Aplicaciones
en la industria
Actualmente
estos materiales se utilizan en productos que van desde hojas de afeitar hasta
agujas finísimas fabricadas para las cirugías oculares.
Un poeta sueco, ganador del Nobel de
Literatura
fuente: Clarin.com
El
poeta sueco Tomas Tranströmer fue distinguido hoy con el Premio Nobel de
Literatura. Según anunció la Academia Sueca en Estocolmo, el escritor fue
galardonado porque "a través de sus imágenes condensadas y translúcidas,
aporta un fresco acceso a la realidad".
Tranströmer
es el primer poeta galardonado con el Nobel desde que la polaca Wislawa
Szymborska lo ganó en 1996. Su obra se coloca entre modernismo, expresionismo y
surrealismo.
Nacido
en 1931 en Estocolmo, el poeta se convirtió prácticamente desde su debut en una
de las referencias literarias obligadas del mundo escandinavo. Su obra “17
poemas” (1954) fue considerada, prácticamente después de su aparición, uno de
los libros de poesía más importantes de los años cincuenta.
Desde
entonces, su obra ha crecido con títulos como "Secretos en el
camino", "Tañidos y huellas" o "Ver en la oscuridad".
El punto de partida de su poesía es la vida diaria y la naturaleza.
Sus
obras fueron traducidas a cerca de 50 idiomas. En español se encuentran “El
cielo a medio hacer”, una antología que recorre buena parte de su trayectoria,
y “Para vivos y muertos”.
En
1990, el escritor sufrió una apoplejía que le dejó como secuela la
imposibilidad de habler. No obstante, no tuvo impedimentos para seguir
escribiendo. Luego de conocer la noticia del premio, su mujer, Mónica
Tranströmer, dijo que el poeta "no creía que podía llegar a vivir
esto".
"Está
increíblemente feliz e impresionado", contó la mujer, quien añadió que
pensaban que "era demasiado complicado distinguir a un autor sueco".
Por este motivo, añadió que la pareja resultó "gratamente
sorprendida" cuando el secretario de la Academia Sueca, Peter Englund, los
llamó -minutos antes de anunciar el premio- para comunicarles la novedad.
Tranströmer
recibirá el premio, dotado de diez millones de coronas suecas (1,47 millones de
dólares), el próximo 10 de diciembre, en Estocolmo. El año pasado, el Nobel de
Literatura había sido para el escritor peruano Mario Vargas Llosa.