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lunes, 20 de julio de 2015

Color de los ojos y dependencia alcoholica.

fuente: http://www.muyinteresante.com.mx/

¿Eres propenso a pasarte de copas? Podrías culpar al color de tus ojos. Un nuevo estudio sugiere que las personas con ojos claros tienen un mayor riesgo de padecer alcoholismo que aquellos que los tiene cafés.
 ¿El color de ojos influye en tu manera de tomar?
En la investigación, de la Universidad de Vermont, se analizó a 1,263 americanos con ascendencia europea, incluyendo a 992 diagnosticadas con dependencia al alcohol y 271 que no habían sido diagnosticados.

Los científicos descubrieron que la tasa de dependencia al alcohol era 54% mayor entre persona que ojos claros, incluyendo los tonos azules, verdes, grises y cafés claro, que en aquellos con ojos café oscuro.

El estudio también mostro que la prevalencia de alcoholismo era superior en personas con ojos azules, con un 80% más probabilidades que personas con ojos de otro color.

La conexión entre el color de los ojos y un mayor riesgo de alcoholismo fue confirmada por medio de los resultados de un análisis genético, que mostraba la significativa relación entre los componentes genéticos responsables de color del iris y  aquellos que otras investigaciones han ligado al riesgo de una persona a padecer de dependencia alcohólica.

Sin embargo, los investigadores aún no saben los motivos que podrían influir en esta relacion y necesitarán realizar más estudios para determinarlo.

Los resultados han sido publicados en el diario Nerupsychiatric Genetics Part B en la siguiente dirección web.

http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/ajmg.b.32316/abstrac

jueves, 17 de enero de 2013

¿Cerveza o vino? La "ciencia" detrás de cómo escogemos qué beber

fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/
Bebidas alcohólicas


Cada quien tiene una bebida favorita. ¿Pero qué nos hace preferirlas? ¿Están nuestros hábitos en materia de bebidas siendo manipulados en forma inconsciente?
Beber es uno de esos pequeños placeres de la vida, una expresión de lo que deseamos, de nuestra libertad. Un poquito de abandono en una copa. Claramente valoramos nuestro derecho a beber algo que nos gusta. Es la razón por la que la Ley Seca fracasó en forma espectacular en Estados Unidos.

Pero me he enterado de algo que podría quedarse atorado en nuestras gargantas colectivas: las bebidas que elegimos generalmente no son, de hecho, de nuestra elección. Aún peor, a veces somos manipulados constante e inconscientemente para que bebamos algo que otro quiere que bebamos.
Éstas no son habladurías de borracho. Es una conclusión que se ha estado destilando en un número de fríos y sobrios estudios científicos sobre lo que influye sobre nuestro comportamiento en materia de bebidas.

Paleta de colores

Tales estudios muestran que nuestras decisiones son influenciadas en forma subconsciente por todo, desde el color de una bebida, hasta su nombre, el precio y el ambiente del bar en que la consumimos.

Incluso la forma del vaso en que la cerveza o el vino son servidos influye en la velocidad con que bebemos. Y la industria del alcohol juega con estos factores. Al hacerlo, juega con nosotros, dejándonos mareados en el proceso.

Consumo de alcohol en el mundo

  • Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, el consumo de alcohol para 2005 promediaba 6,13 litros de alcohol puro por cada persona mayor de 15 años.
  • El mayor consumo se encuentra en los países desarrollados en el Hemisferio Norte, pero también entran en la lista Argentina, Australia y Nueva Zelanda.
  • Surámerica en general clasifica entre las regiones con consumo moderado (de 7,5 a 9,99 litros por persona).
  • Las regiones con menor consumo incluyen países del norte de África, África Subsahariana, el Mediterráneo oriental, el sureste de Asia y el Océano Índico, donde un alto porcentaje de la población profesa la religión musulmana, con altas tasas de abstención.
A primera vista, es difícil entender cómo puede deslumbrarnos el color de una bebida. La ginebra es transparente, la cerveza es color ámbar, el vino tinto es rojo. La evidencia está a la vista.

Pero el color de una bebida afecta la percepción que tenemos sobre su capacidad para aplacar la sed, según un estudio publicado en la revista especializada Food Quality and Preference Journal. Y esto, a la vez, puede cambiar según el vaso en que la contiene.

Para probarlo, los investigadores sirvieron bebidas en vasos de distintos colores. Cuando se pidió a un grupo de sujetos que escogieran su preferido, un número significativo optó por vasos azules o verdes. Los colores "fríos" fueron considerados más efectivos para satisfacer un cuerpo sediento.

Esto explica por qué muchas de las mezclas baratas conocidas como "alco-pops" son azules o verde brillante.

Hasta el hecho de que el nombre de la bebida incluya un color, como "coctel pájaro azul" o "azul eléctrico", nos atrae.
Nuestra percepción del sabor también se ve afectada por un tema de tonos. Esperamos sabores diferenciados de frutas de colores, como el tomate en un bloody mary.

Más caro, ¿mejor?



Tendemos a pensar que las bebidas de colores fríos son más efectivas para saciar la sed.
El precio es otro elemento que podría estarnos jugando una trastada a la hora de elegir qué beber.

Mientras más cara cuesta una bebida, más se elevan nuestras expectativas. Parece natural: si pagamos más por una champaña esperamos que sepa mejor.
Pero la investigación científica muestra que esto no siempre es así. Un estudio de la Universidad de Stanford y el Instituto de Tecnología de California (aparecido en la publicación National Academy of Sciences) concluyó que nuestra apreciación de una botella de vino se ve afectada directamente por cuán costoso nos dicen que es, más que por su precio real.
Así, tendemos a creer que el vino caro es mejor, sin importar si en verdad lo es. Eso nos deja vulnerables a la explotación.

No sólo serían quienes fabrican bebidas alcohólicas los que estarían jugando un poco con nosotros, sino también aquéllos que nos las sirven.

La forma de un vaso de cerveza influye en la velocidad en que la tomamos, según una investigación realizada por la Universidad de Bristol.
Un vaso curvado dificulta percibir cuánto líquido queda adentro, así como darse cuenta de cuándo se ha tomado más de la mitad. En consecuencia, bebemos más rápido.

Otro estudio encontró que los vasos cortos y anchos producían un efecto similar. Con éstos es más difícil juzgar el volumen, así que servimos más en ellos que cuando usamos copas delgadas y altas.

Del mismo modo, complica controlar el ritmo de bebida. De hecho, hace que uno se pregunte quién está marcando ese ritmo, si uno o quien fabricó o sirvió el vaso.

También bebemos lo que oímos

Pero los "manejos" de nuestro amigo el barman no terminan allí. Algunos locales lucen descuidados, apenas un montón de mesas y sillas desperdigadas anárquicamente, y nos encantan por su "carácter". Otros responden a un diseño cuidadoso, con paredes pintadas de cierta manera, videos y música.

Suele no tratarse de una casualidad, porque el ambiente de los sitios donde bebemos afecta cómo bebemos. Dueños y diseñadores lo saben.

Un estudio publicado en la revista Food Quality and Preference mostró que tocar música latina impulsa inconscientemente a la gente a escoger bebidas que "suenan" latinas, como piña colada, margarita o cerveza.



miércoles, 24 de agosto de 2011

Alcohol disminuye capacidad de reconocer a personas atractivas


Gran mayoría de personas considera atractiva a alguien que tiene los rasgos simétricos del rostro, pero los efectos del alcohol bloquean la capacidad de identificar esta característica.
Psicólogos y psiquiatras estudian hace décadas el fenómeno de encontrar al resto de personas más atractivas de lo que realmente son cuando uno se encuentra bajo los efectos del alcohol.
Una serie de estudios concluyen que los parámetros de belleza para la gran parte de personas están definidos por la simetría en el rostro. En particular, la simetría bilateral es la que presente en el cuerpo y cara de la gente. Por tanto, esta característica es la que usamos de manera inconsciente para definir a alguien como atractivo, indicó ABC de España.
Partiendo de este enunciado, la Universidad de Roehampton (Londres) realizó una investigación para resolver el problema inicial.
Los científicos mostraron 20 pares de rostros a 64 voluntarios, la mitad de los cuales se encontraba con alcohol encima. Los evaluados debían elegir cuáles de los rostros les parecían más atractivo.
Después les presentaron 20 imágenes individuales de caras y debían señalar si las facciones de as mismas eran simétricas o no.
Los sobrios tuvieron preferencia por los rostros simétricos y no tuvieron problemas en encontrarlos. En cambio, los ebrios perdieron la capacidad de reconocerlos y por ende, la de detectar si una persona es atractiva o no.