fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/ por Valeria Perasso
Esa es la propuesta de una parroquia del pueblo de Paull, en el noreste de Reino Unido, donde la provisión de internet de la comunidad entera depende de un transmisor de radio instalado sobre el campanario de la iglesia.
Y ello es posible desde de que una familia de la zona, harta de no tener servicio de conexión por la lejanía de los centros urbanos, decidió establecer su propio sistema de acceso.
Simon Taylor y su hijo Paull (bautizado como su propio pueblo) no sabían mucho de tecnología, pero investigaron. Y llegaron a una solución de bajo costo: unos US$130 para el equipo que permite acceso a velocidad.
"Averiguamos, preguntamos… Terminamos comprando un transmisor y un receptor en un negocio de electrónica y los pusimos a prueba. Después pensamos dónde instalar el sistema para beneficio de todos y fuimos a la iglesia a pedir permiso", dice el padre, en diálogo telefónico con BBC Mundo.
Así, la iglesia de San Andrés en Paull no solo pasó a albergar los equipos, sino que además se convirtió en sede de talleres de redes sociales y su salón de té, con bebidas calientes y tortas a la venta por un precio módico, se volvió un cibercafé de libre acceso para una comunidad de unos 700 habitantes.
Si está interesado en Facebook o Twitter, quiere volverse blogger o piensa armar su propio sitio web, dese una vuelta… por la iglesia.
Esa es la propuesta de una parroquia del pueblo de Paull, en el noreste de Reino Unido, donde la provisión de internet de la comunidad entera depende de un transmisor de radio instalado sobre el campanario de la iglesia.
Y ello es posible desde de que una familia de la zona, harta de no tener servicio de conexión por la lejanía de los centros urbanos, decidió establecer su propio sistema de acceso.
Simon Taylor y su hijo Paull (bautizado como su propio pueblo) no sabían mucho de tecnología, pero investigaron. Y llegaron a una solución de bajo costo: unos US$130 para el equipo que permite acceso a velocidad.
"Averiguamos, preguntamos… Terminamos comprando un transmisor y un receptor en un negocio de electrónica y los pusimos a prueba. Después pensamos dónde instalar el sistema para beneficio de todos y fuimos a la iglesia a pedir permiso", dice el padre, en diálogo telefónico con BBC Mundo.
Así, la iglesia de San Andrés en Paull no solo pasó a albergar los equipos, sino que además se convirtió en sede de talleres de redes sociales y su salón de té, con bebidas calientes y tortas a la venta por un precio módico, se volvió un cibercafé de libre acceso para una comunidad de unos 700 habitantes.