La especie de los osos polares se originó hace aproximadamente 600.000 años, lo que supone que son unas cinco veces más antiguos de lo que se creía hasta la fecha, según un estudio en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y que publica este jueves la revista científica Science.
Además, el artículo revela que los osos polares no pertenecen a un linaje de los osos pardos. Los genes compartidos entre ambas especies proceden de una hidribación ocurrida hace entre 166.000 y 111.000 años. Esto significa que su historia evolutiva es, por tanto, cinco veces más antigua de lo que se creía hasta la fecha, tal y como refleja el artículo de portada de Science.
Así, artículos anteriores habían encontrado similitudes en el ADN mitocondrial entre los osos polares y los osos pardos, por lo que se había asumido que la especie ártica pertenecía a un linaje escindido de sus primos marrones hace entre 166.000 y 111.000 años y que había experimentado una rápida adaptación a las condiciones polares.