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viernes, 4 de septiembre de 2015

Mauna Loa: Seis se aíslan durante un año en aras de la exploración espacial

fuente; nacion.com


Este es el salón del domo en el cual los científicos aislados realizarán sus experimentos durante el próximo año. Esta es parte del grupo de científicos, tres hombres y tres mujeres, que estarán aislados un año para simular condiciones de un viaje espacial.
Seis voluntarios de diversas nacionalidades se aislarán por completo durante un año en una pequeña cúpula en Hawai para reunir información que podría ser preciosa para la Nasa a la hora de preparar el envío de astronautas a Marte.

El grupo que protagonizará la experiencia de aislamiento más larga realizada hasta ahora en Estados Unidos incluye a un astrobiólogo francés, una física alemana y cuatro estadounidenses: un piloto, un arquitecto, una médica/periodista y una científica especializada en suelos.

Su espacio de vida para los próximos 12 meses, situado en la costa norte de la isla Mauna Loa, es una cúpula de 11 metros de diámetro y seis metros de altura.

Cada uno de estos tres hombres y tres mujeres dispondrán de una pequeña habitación con un espacio para una litera y un escritorio. Durante su estadía alejados del mundo comerán alimentos liofilizados y solo saldrán del domo vestidos con un traje espacial, como si vivieran realmente en Marte. Tendrán acceso limitado a Internet.

Sheyna Gifford, una de las integrantes del grupo, dice que son "seis personas que quieren cambiar el mundo".

El arquitecto Tristan Bassingthwaighte añade que quiere experimentar cómo mejorar la capacidad humana "de vivir en medioambientes extremos, en la Tierra y en otros mundos", según su perfil de LinkedIn. "Espero aprender muchas cosas", sostuvo.

El francés Cyprien Verseux, de 25 años, prepara por su parte un doctorado para la Universidad de Roma. Su terreno de especialización lo llevará a estudiar cómo volver lo más independiente posible de la Tierra un puesto de avanzada en Marte, utilizando organismos vivos para transformar las materias primas encontradas en ese planeta en productos que puedan ser consumidos por seres humanos.

Los astronautas que quieran intentar el viaje a Marte deberán pasar mucho más tiempo en el espacio que las habituales misiones de seis meses en la Estación Espacial Internacional (ISS).

La tecnología actual permite a la Nasa enviar misiones robotizadas a Marte, en un viaje de ocho meses, pero una misión con humanos duraría en total entre uno y tres años.

Vivir un periodo tan largo en un espacio confinado, sin acceso al aire libre o a un mínimo de intimidad, es la mejor manera de que se desaten conflictos.

La agencia espacial estadounidense quiere así intentar aprender lo más posible sobre la cohesión y la evolución psicológica de los miembros de este tipo de misiones aisladas, antes de intentar enviar astronautas al planeta rojo, lo que espera hacer en la década de 2030.

Ya se han realizado dos experiencias de aislamiento de cuatro y ocho meses. La Nasa gastó 1,2 millones de dólares en estas simulaciones y acaba de recibir un financiamiento de un millón adicional para tres nuevas experiencias en los próximos años, según la principal científica de este programa, Kim Binsted.

"Es realmente poco caro para investigación espacial", explicó a la AFP desde Hawai. "Es irrisorio en relación al costo de una misión espacial que termine mal".

Durante la misión de ocho meses estallaron conflictos pero los miembros de la tripulación pudieron solucionar sus problemas.

"Una de las lecciones que aprendimos es que no puedes evitar ciertos conflictos personales. Esto pasará forzosamente durante estas misiones de larga duración, incluso con las personas más amables", explicó Binsted.

Los primeros resultados científicos de estas misiones deben ser difundidos antes de un año.
Jocelyn Dunn, que participó de la misión de aislamiento de ocho meses, explicó que apreciaba las bromas internas entre los miembros de la tripulación o las sesiones colectivas de deporte diario. 

También aprendió a cocinar platos, como 'bagels' o pizzas, con los ingredientes que tenía a mano.

Al final de la misión a inicios de junio, describió su alegría de volver "a la Tierra", de poder comer vegetales frescos, utilizar un cuchillo para cortar la carne, nadar, beber soda o champán. "No podía creer cómo extrañaba los sabores y la textura de un churrasco jugoso".





lunes, 10 de agosto de 2015

Texas a la vanguardia en el desarrollo de la industria espacial

fuente: univision.com


Las extensas planicies deshabitadas a lo largo de la frontera con México, han dado a Texas una considerable ventaja para colocarse a la vanguardia de la naciente industria espacial comercial.

Gracias a su ubicación, que ofrece áreas remotas alejadas de importantes centros de población, además de climas secos y políticas amigables de incentivos a las empresas, la entidad se encuentra convertida en el centro de la exploración espacial privada.

Texas albergatres sitios autorizados para operar como puertos espaciales que están siendo desarrollados por diferentes empresas

Esto coloca a Texas adelante de Florida y California, las dos entidades estadunidenses que por décadas han cobijado la industria espacial gubernamental.

SpaceX, la primera compañía privada en poner con éxito en órbita una nave espacial y recuperarla y la primera y única hasta ahora en prestar servicio de transporte de aprovisionamiento a la Estación Espacial Internacional (EEI), ha puesto sus ojos en esta entidad.

La compañía, propiedad del multimillonario Elon Musk, construye en la actualidad una base de lanzamiento de cohetes espaciales cerca de la comunidad de Brownsville, en el extremo sureste de Texas a unos cinco kilómetros de la frontera con México.

La empresa espera realizar desde ese lugar a finales de 2016 unos 12 lanzamientos al año, algunos de los cuales serán parte de las misiones de abastecimiento a la EEI, que la compañía realiza bajo un contrato de casi dos mil millones de dólares con la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA).

El futuro puerto espacial sobre la Playa Boca Chica, al este de Brownsville, podría servir también para el lanzamiento de satélites y de las primeras misiones espaciales tripuladas realizadas por una compañía privada.

La empresa planea reubicar ahí todos los lanzamientos que en la actualidad realiza usando los sitios gubernamentales de la NASA en Florida o de la Fuerza Aérea en California.

También cuenta en Texas con una instalación de prueba y desarrollo de cohetes en la comunidad de McGregor, al suroeste de Waco. El sitio cuenta con una plataforma de lanzamiento para la prueba de cohetes suborbitales.

Blue Origin, otra compañía que propulsa el desarrollo de la industria espacial, posee un terreno de 67 mil hectáreas en el condado de Culberson, en el suroeste de Texas a unos 60 kilómetros de territorio mexicano, desde el cual efectuó en abril pasado el lanzamiento de su primer vuelo de prueba de su nave espacial “New Shepard”.

La compañía, propiedad de Jeff Bezos, fundador del popular sitio de ventas por internet Amazon.com, está desarrollando tecnologías que permitan colocar personas en órbita a menor costo y con mayor fiabilidad.

Los planes contemplan que el cohete propulsor de la nave despegue y regrese verticalmente a la tierra.

Blue Origin ha sido hasta ahora una de las más reservadas de los distintos proyectos desarrollados por compañías privadas para la exploración especial.

Oreas dos empresas, “XCOR Aerospace” y “Orbital Outfitters”, se han asociado con la ciudad de Midland, Texas, para dejar California y reubicarse ahí a fin de utilizar el aeropuerto internacional de esa ciudad como sitio de lanzamiento para sus miskiones espaciales.

La Administración Federal de Aeronáutica (FAA) aprobó el año pasado al aeropuerto de Midland como sitio para lanzamiento de cohetes y naves espaciales, el primer aeropuerto civil en uso en el mundo que es autorizado para ello.

La terminal aérea fue rebautizada este año como Puerto Espacial y Aeropuerto Internacional de Midland.

La compañía XCOR Aerospace planea lanzar desde ahí vuelos suborbitales y la empresa Orbital Outfitters tiene planeado construir trajes espaciales para las tripulaciones de los vehículos de XCOR y operar un complejo de usos múltiples con cámara de altitud para el puerto espacial.

Sierra Nevada Corporation, otra empresa privada que trabaja en el desarrollo de una nave espacial denominada “Dream Chaser” con forma parecida a la de los transbordadores espaciales de la NASA, ha establecido un convenio con las autoridades aeroportarias de Houston para usar el aeropuerto Ellington como base.

El aeropuerto Ellington, usado actualmente para el servicio de la aviación privada, está a la espera de recibir la aprobación de la FAA para ser utilizado como puerto espacial, de forma que la nave Dream Chaser pueda descender allí.

Texas no está solo en la competencia por atraer empresas espaciales. Otras entidades que están compitiendo por ello incluyen Alabama, California, Nuevo México y Virginia.

Florida, sede del Centro Espacial Kennedy de la NASA y una de los principales competidores de Texas, creó una agencia estatal, denominada “Space Florida” para promover los negocios relacionados con el espacio.

Texas no cuenta aun con una agencia o departamento estatal dedicado a los asuntos espaciales, pero la legislatura aprobó en 2013 una serie de leyes amigables para fomentar el desarrollo de la industria espacial comercial.

La legislatura creo hace dos años un fondo dotado de 15 millones de dólares para proveer incentivos a las empresas que desarrollen puertos espaciales en la entidad.

jueves, 30 de julio de 2015

¿Por qué no hemos vuelto a la Luna?

fuente: nssoaxaca.com



Hace 43 años que los terricolas no pisan su satélite aunque hay ambiciosos proyectos sin financiación para instalar allí colonias de hombres y robots y explotar sus recursos.

Hay ideas fantásticas para volver a la Luna. Y no solo para que un puñado de astronautas realicen unas cuantas excursiones cortas, sino para ir desplegando allí autenticas bases permanentes, tal vez colonias de hombres y mujeres que desarrollen actividades científicas, de explotación de recursos locales o que funcionen estación intermedia para la exploración de otros mundos, Marte el primero, claro. Cada una de las potencias espaciales se ha planteado en algún momento dar el salto de 384.000 kilómetros que separan la Tierra de su satélite natural. Se hacen constantemente aquí y allá estudios más o menos detallados de cómo serían esos campamentos: excavados en el subsuelo, uniendo módulos en superficie… Incluso se ha lanzado hace poco una iniciativa para aprovechar la tecnología de impresión 3D para construir una base allí con materiales del suelo lunar, sin tener que llevarse todo desde casa. Lo que no hay en marcha es un programa espacial lunar sólido, financiado, y haría falta una gigantesca inversión con calendario para que los humanos vuelvan a pisar la Luna en un plazo razonable y esta vez para quedarse. Y sin dinero (más tecnología, ciencia y voluntad política) no hay exploración espacial de tal envergadura; bien lo sabe la NASA, que logró aunar todos esos elementos imprescindibles hace medio siglo para poner en el suelo lunar a los astronautas del programa Apolo. Los últimos, Eugene Cernan y Harrison Schmitt, del Apollo 17, se despidieron de la superficie del satélite el 14 de diciembre de 1972.

“Una de mis ideas es ir a la Luna, a la cara oculta, y tener allí robots y humanos en una estación permanente, y no llevándose todo lo necesario desde aquí, sino utilizando material lunar, y construir allí, por ejemplo, un gran telescopio”, ha declarado hace poco el nuevo director general de la Agencia Europea del Espacio (ESA), el alemánJan Woerner, que se ha estrenado en el cargo el 1 de julio. Pero la iniciativa europea no cuenta con un proyecto como tal y debidamente financiado para hacer realidad nuevas misiones tripuladas a ese objeto vecino del Sistema Solar, el único que ha pisado el hombre más allá de la Tierra. Y la NASA, mirando más hacia Marte y hacia algún asteroide, sigue con el rabillo del ojo esas iniciativas sin comprometerse. “Nunca he dicho que Estados Unidos no vaya a volver a la superficie de la Luna. Lo que digo es que en un futuro previsible, dado el presupuesto que tiene la NASA y dado dónde estamos y lo que necesitamos tecnológicamente para ir a Marte, no va a ser EE UU quien lidere una expedición a la superficie lunar”, explicó el director de la agencia espacial estadounidense, Charles Bolden, hace un par de años, y lo ha repetido una y otra vez. Eso sí, puntualizando que si otra potencia espacial va a la Luna, “proporcionaremos nuestra capacidad tecnológica con la única condición de que nos permitan enviar un astronauta nuestro como parte de la tripulación”.

Una docena de astronautas en total, en seis misiones Apolo, descendieron al suelo lunar entre julio de 1969 y diciembre de 1972. La aventura científico-tecnológica, con indudable sustrato político, arrancó en mayo de 1961 con la histórica declaración del presidente estadounidense John F. Kennedy: “Creo que esta nación debe comprometerse a lograr el objetivo, antes de que termine esta década, de que un hombre aterrice en la Luna y regrese sano y salvo a la Tierra”. Y lo logró, en julio de 1969, cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin llegaron al Mar de la Tranquilidad. En plena guerra fría y con la delantera que había tomado la Unión Soviética en el espacio al poner en órbita el primer satélite artificial de la Tierra (el Sputnik, 1957), al lanzar al espacio el primer animal (la perra Laika, 1957), al enviar la primera sonda que impactó en el suelo lunar (1959) y obtener ese mismo año las primeras fotos de la cara oculta de la Luna, Estados Unidos no podía permitirse quedarse atrás. Se desató la carrera de la Luna y la URSS acabó perdiéndola. Pero los avatares y razones políticas no pueden quitar ni un ápice del colosal mérito científico y tecnológico del programa Apolo.

En el momento álgido del Apolo, la NASA llegó a contar (1966) con el 4,4% del presupuesto federal de EE UU. El coste de la Luna fue altísimo. Y una vez logrado el objetivo, la apabullante demostración de poderío tecnológico, el esfuerzo de desinfló. En 1973 el presupuesto de la NASA había descendido ya al 1,3% del federal y siguió bajando. En 2015, con 18.000 millones de dólares, la agencia espacial estadounidense cuenta con aproximadamente el 0,5% del presupuesto federal, y los ambiciosos planes de enviar astronautas a Marte o a un asteroide, sin olvidar la Luna, siguen esperando una financiación que los haga realistas.

No es que la exploración lunar se haya abandonado desde 1972. Tras un par de décadas de escasa actividad, en los años noventa se retomó con relativo ímpetu la exploración y la investigación de la Luna con sondas espaciales automáticas, sin astronautas. Naves en órbita y módulos de descenso se han ido enviando y, esta vez, no solo estadounidenses y rusos. Japón y Europa pusieron en marcha misiones espaciales lunares y, más recientemente, se han unido a esta aventura no tripulada, y con éxito, India y China. Pekín tiene grandes ambiciones espaciales y, tras los logros con sus astronautas en órbita y el inicio de la construcción de una estación espacial, ha declarado su intención de enviar humanos a la Luna, contando con poder explotar los recursos naturales allí.

Los robots, que, como adelanta Woerner, colaborarán con los humanos en las futuras colonias lunares, de momento tienen la exclusiva de la investigación in situ. Mucha ciencia y exploración quedó por hacer tras los viajes del Apolo. Los astronautas trajeron 380 kilos de muestras de gran interés científico (más 326 gramos que trajeron los soviéticos con sondas robóticas), pero aquel no fue un programa diseñado fundamentalmente para hacer ciencia en la Luna, sobre todo los primeros viajes. Entonces solo se exploró una pequeña parte del satélite. Ya en este siglo, las sondas automáticas han permitido levantar mapas de alta resolución de toda la superficie lunar y su composición química, se ha estudiado su tenue atmósfera, su gravedad, etcétera.

Lo que parece claro es que los próximos proyectos lunares tripulados, sobre todo si se piensa en bases permanentes, no serán de un solo país o una sola agencia, sino de colaboración, tan alto sería el coste. ¿Y para qué? Muchos dirán que la curiosidad humana, la voluntad de exploración es, por sí misma, el principal motor. Pero también puede haber recursos que explotar en la Luna, como el helio-3 que serviría como combustible de futuros reactores de fusión nuclear. Podría obtenerse allí oxígeno para ser utilizado como combustible de naves espaciales que partieran hacia la exploración de objetivos lejanos en el Sistema Solar, aprovechando además la menor gravedad lunar, que facilita y abarata el despegue respecto a la partida de cohetes desde la Tierra. La astronomía tendría en la cara oculta de la luna un lugar privilegiado para instalar telescopios, sin apenas atmósfera y protegidos de la contaminación electromagnética artificial que se emite en la Tierra.

Tal vez primero sean solo unos campamentos lunares con un puñado de personas, que se irán ampliando, ganando complejidad e incrementando las actividades para reducir la dependencia de los suministros terrestres. Hay quien calcula que para mediados de este siglo ya habrá en la Luna una colonia de terrícolas permanente. Pero hay que dar el primer paso.

miércoles, 22 de abril de 2015

México ha enviado al espacio 12 satélites


Han sido 12 los satélites artificiales enviados al espacio por México. En el cumplimiento del deber han fallecido siete: Morelos I y Morelos II, por cuestiones de edad; Solidaridad I, por una afección de fallas eléctricas (ambos habían costado más de 300 millones de dólares y para ellos hubo un nuevo centro de Control en Hermosillo, Sonora); Solidaridad 2, en 2012, de causas naturales. De igual manera Satmex 5, en 2013; y Satex 1 que fue un aborto. También dijeron adiós por causas naturales los de carácter académico: Unamsat 1, en 1995 y Unamsat B, en 1997.
 
El Morelos I, fue puesto en órbita en 1985 por el transbordador espacial Discovery. El Morelos II, el mismo año por el Atlantis. Después vendrían los Solidaridad. El primero lo colocó el cohete Ariane en 1993 y el segundo también un año después.

Para 1995 se fundó Satélites Mexicanos S.A. de C.V. y previo a entrar en operación fueron lanzados otros dos.

En la actualidad orbitan la termosfera los aparatos mexicanos: Satmex 6, Satmex 8, Quetzat 1, Mexsat 1 centenario, Mexsat 2, Mexsat 3 (Bicentenario). Su gemelo, el Centenario, será lanzado en diez días más: el 29 de abril a la media noche de México, desde Baikonur, en Kazajistán, por la empresa rusa International Launch Services (ILS), registrada en los Estados Unidos y cuyo principal accionista es el Khrunichev State Research and Production Space Center. Operará vía la Banda L, cuyas condiciones son para comunicaciones móviles entre personas, transportes terrestres, buques y aeronaves, a través de dispositivos o terminales de uso satelital. Su vida útil será de 15 años. Además, en el último trimestre del año esperan disparar el Mexsat 2 (Morelos III).

Y hay otro, el Ulises I, el primer monosatélite mexicano, terminado en 2014 y esta en proceso de lanzamiento. Fue creado por el Colectivo Espacial Mexicano, bajo la dirección de Juan José Díaz Infante Casasús. Su misión espacial está considerada como un proyecto que conjunta arte y ciencia, con base en tecnologías de avanzada.

Aseguran los del Colectivo que, el Ulises I, ha recibido el apoyo de la Federación Internacional de Astronáutica (FIA), en particular del "IAF Technical Activities Committee for the Cultural Utilization of Space". Origina expectativas en el mundo de la cultura, al generar una nueva línea de desarrollo interdisciplinaria que permitiría que México avance en el uso de las tecnologías satelitales en beneficio de su sociedad y permitiría gestar misiones espaciales con propósitos científicos, culturales, académicos, educativos y sociales, con impacto nacional.

Y sí, tal como ha señalado el director general de la Agencia Espacial Mexicana, Javier Mendieta Jiménez, 2015 está siendo un año clave para México en materia espacial satelital, no solamente porque por vez primera en la historia fue incluido en un Plan Nacional de Desarrollo (el 2015-2018) el concepto de infraestructura espacial, sino además de que este año se lanzarán dos grandes satélites de telecomunicaciones, el Centenario y el Morelos III; disparos que coinciden con la conmemoración de los 30 años del lanzamiento de los satélites Morelos I y II, realizada esta última desde el Atlantis, cuando el primer astronauta mexicano, Rodolfo Neri Vela viajó en una misión espacial.

Este año también, tras un convenio educativo firmado, la Agencia Espacial Mexicana enviará la primera generación de estudiantes a formarse en la agencia espacial estadounidense (NASA).

martes, 21 de abril de 2015

Trayectoria de China hacia club espacial

fuente: spanish.peopledaily.com.cn
 

Yu Jun dirige su telescopio hacia una estrella brillante en el cielo nocturno. Un momento después, una luz tenue pasa a través de ella, a lo largo de la ruta que los sitios de internet extranjeros de astronomía habían pronosticado.
"Dongfanghong-1", anota Yu Jun en su diario de observador.
"Apenas puedo creer que varias décadas después de su lanzamiento, el primer satélite de China todavía puede ser visto. Es sorprendente", exclamó Yu.

El lanzamiento del "Dongfanghong-1" el 24 de abril de 1970 marcó la entrada de China a una nueva época de exploración espacial.

Sin embargo, aún no se entiende bien cómo desarrolló China tecnologías espaciales de punta durante tiempos de pobreza y turbulencia.

EL GRAN SALTO ADELANTE
En 1957, la Unión Soviética y Estados Unidos lanzaron cada uno sus primeros satélites, lo que marcó de manera oficial el inicio de la carrera espacial. Un año después, el líder chino el presidente Mao Zedong propuso: "Nosotros también debemos producir satélites".

Los científicos de la Academia de Ciencias de China comenzaron un programa de satélites con el objetivo de lanzar el primer satélite del país en 1960.

En esa época -durante el Gran Salto Adelante-- los chinos comunes hablaban de "lanzar satélites de alto rendimiento", en referencia al informe ficticio del alto rendimiento de las cosechas o de la producción industrial. Sin embargo, el lanzamiento de un satélite no podía ser inventado.
Los jóvenes científicos trabajaron día y noche durante tres meses y produjeron modelos del cohete y del satélite. Pero muchas preguntas quedaron sin respuesta, porque ellos carecían de la teoría básica y los métodos de cálculo. Su primer intento falló.

En el otoño de 1958, a Zhao Jiuzhang y a otros científicos se les dio la espalda cuando visitaron la Unión Soviética para estudiar tecnología espacial. China tenía que ser independiente para desarrollar un satélite.

China carecía del apoyo necesario de la industria tecnológica para la investigación y el desarrollo de satélites. Al darse cuenta de esto, los científicos decidieron comenzar con un cohete de sondeo.

COHETE DE SONDEO
Un cohete de sondeo --también llamado cohete de investigación-- transporta instrumentos para la investigación espacial. Los científicos creyeron que los cohetes de sondeo podían allanar el camino para los cohetes portadores de satélites.

Yang Nansheng y Wang Xiji fueron nombrados para dirigir el diseño de un cohete de sondeo en el Instituto de Ingeniería Mecánica y Eléctrica de Shanghai a fines de los años 50.

Wang recuerda cómo, al no contar con computadoras, los investigadores tenían que hacer sus cálculos a mano o en ábaco. Trabajaban en tres turnos y pasaron casi todo un mes calculando una órbita. Los documentos de cálculo formaban una pila más alta que sus escritorios.

Luego de superar muchos obstáculos, los científicos produjeron el cohete de sondeo T-5, sólo para descubrir que no tenían el equipo necesario para las pruebas de motores. El cohete terminó en una vitrina de exhibición.

"Alcanzar el espacio de un sólo salto era demasiado ambicioso", señala Wang. Tras aprender de sus fracasos, los científicos regresaron a la investigación del cohete de sondeo T-7M más pequeño.

La falta de fondos creó un ambiente de investigación increíblemente miserable, recuerda Wang. El cuarto de pruebas de motor era un cuarto de baño acondicionado. El aparato temporizador que controlaba la separación de la cabeza y el cuerpo del cohete fue modificado de un reloj de mesa. Los científicos crearon el aparato de encendido tomando el filamento de lámparas pequeñas de una antorcha eléctrica y los cubrieron con nitro algodón. Sin equipo para presurizar el combustible, utilizaron una bomba de aire de bicicleta para obtener propulsión en el tanque.

El 19 de febrero de 1960, en el sitio de lanzamiento en una playa de los suburbios de Shanghai, el T-7M se elevó por los aires y alcanzó ocho kilómetros (km) sobre la superficie. No había teléfonos, radioteléfonos o altavoces, sólo gestos con las manos y gritos.

La nación que inventó el cohete primitivo 800 años antes había lanzado con éxito su primer cohete moderno.

NUEVO PLAN DE SATELITE
La suspensión del plan de satélite no puso fin al sueño espacial chino. La Academia de Ciencias de China organizó foros de navegación interestelar 12 veces entre 1961 y 1964. En 1964, China probó con éxito su primer misil balístico y bomba atómica.

Ese progreso provocó que se reconsiderara la investigación de satélites. Los científicos Qian Xuesen y Zhao Jiuzhang sugirieron que el gobierno central volviera a incluir a los satélites en la agenda. La sugerencia fue aprobada.

En el otoño de 1965, las discusiones sobre el plan de satélite integral duraron 42 días. Muchos científicos dijeron que se trató de la reunión más larga a la que habían asistido.

Los científicos decidieron que la tarea del primer satélite de China fue ofrecer experiencia y datos para que los satélites futuros.

viernes, 10 de abril de 2015

10 grandes momentos que hicieron despegar la exploración espacial

fuente: sinembargo.mx

En apenas seis décadas la exploración espacial ha avanzado a grandes pasos, aunque aún está en sus inicios. Foto: EFE
 
 Desde los primeros hombres, el espacio ha maravillado a la humanidad. Sin embargo, es hasta hace apenas unos siglos que la ciencia ha permitido su estudio de manera más profunda. El siglo XX representó el salto final al espacio y ahora la esperanza de alcanzar otros planetas está plantada en cada uno de los que habitamos la Tierra.
 
El 12 de abril es una fecha especial para la exploración espacial. Se conmemora el Día de la Cosmonáutica en honor a la primera vez que un ser humano viajó al espacio, hace 54 años. Entonces, el soviético Yuri Gagarin fue el primero en lograrlo, pero antes de este acontecimiento hubo otras personas que se esforzaron por allanar su camino. Por otra parte, quedó demostrado que apenas era el comienzo y aún había mucho por explorar.

Actualmente, son constantes los logros que se hacen en materia de exploración del espacio. No obstante, son los primeros logros los que se guardan con mayor estima en la mente de todo aquel entusiasta del cosmos. Aquí 10 de los más significativos.

1 EL MÁS RÁPIDO

La exploración espacial no hubiera empezado sin dejar atrás antes la barrera del sonido. Antes del 14 de noviembre de 1947 ningún ser humano había sido capaz de volar más rápido de la marca de los 343 metros por segundo. El encargado de tal proeza fue Charles Elwood “Chuck” Yeager, temerario piloto de pruebas con experiencia en combate durante la Segunda Guerra Mundial. Sin Yeager a bordo del mítico X-1 bautizado como “Glamorous Glennis” en honor a su esposa, las cosas habrían sido bastante distintas.

2 SATÉLITE ROJO

El 4 de octubre de 1957 el Sputnik 1 se convirtió en el primer satélite artificial de la historia y con ello la Unión Soviética se colocó a la cabeza de la pujante carrera espacial que enfrentaba entonces a las mayores potencias mundiales. Se trató del el primer intento no fallido, de poner en órbita un satélite artificial alrededor de la Tierra y con ello el panorama para conquistar el cosmos se abrió enormemente para la humanidad entera.

3 SÓLO DE IDA

Como no era suficiente con sólo abrirse camino en el espacio, el paso siguiente era (naturalmente) llevar a un ser vivo fuera de la atmósfera terrestre. De nuevo, los soviéticos tomaron la delantera y, con el Sputnik 2, enviaron a la perra Laika al firmamento. Para desgracia de Laika, la posibilidad de retorno a la Tierra no estaba contemplada. En 2002 fuentes rusas revelaron que la perra murió a pocas horas después de su despegue debido al sobrecalentamiento y al estrés que implicó la salida de la Tierra. Por otra parte, la misión le dio a los científicos los primeros datos del comportamiento de un organismo vivo en el espacio.

4 EL PRIMER HOMBRE

Hace 54 años la Unión soviética volvió a dar (de nuevo) el primer golpe mediante el envío del cosmonauta Yuri Gagarin. Con su exitosa misión, Gagarin se convirtió en el primer ser humano en entrar al espacio y regresar a la Tierra en forma segura. El cosmonauta hizo un vuelo de 108 minutos alrededor de la órbita de la Tierra en la nave Vostok 1. Apenas un mes después Estados Unidos envió a su primer astronauta al espacio: Alan Shepard, con lo que la carrera espacial se convirtió en una competencia encarnizada.

5 LA GAVIOTA

La soviética Valentina Tereshkova fue una de las cinco seleccionadas, de entre más de 400 candidatas para ingresar al cuerpo femenino de cosmonauta y el 16 de junio de 1963 se convertiría en la primera mujer en llegar al espacio. Pese a que en su época figuró poco al lado de nombres de otros pioneros espaciales como Armstrong, Glenn y el mismo Gagarin, se le conoce también por su nombre clave durante la misión: Chaika (Gaviota) y por llevar 20 años a la Unión Soviética delante de EU, quienes colocaron a su primera mujer en el espacio 20 años después.

6 CAMINATA LUNAR

“Un pequeño paso para el hombre, un salto gigante para la humanidad”. ¿Quién no conoce estas palabras que han sido reproducidas hasta la saciedad? La inmortal frase pronunciada por el astronauta Neil Armstrong supuso el momento cumbre de la carrera espacial durante la Guerra Fría. Con este logro, EU se colocaba, por fin, delante de la URSS y, de paso, reclamaba la Luna a nombre de la raza humana con una caminata sobre el satélite natural. Por esta y muchas razones, la misión Apolo 11 es la más emblemática y reconocida hasta la fecha, de todas aquellas que conformaron los años dorados de la exploración del espacio.

7 TENEMOS UN PROBLEMA

Otra misión famosa, aunque por motivos no tan gratos como sus predecesoras, fue la Apolo 13. Conocida sobre todo por los problemas que tuvo que enfrentar y por estar destinada a ser el tercer viaje tripulado a la Luna, la misión fue cancelada rápidamente cuando un tanque de oxígeno explotó pasados dos días de la misión y la tripulación alertó con las palabras, “Houston, hemos tenido un problema.” Los astronautas James Lovell, John Swigert y Fred Haise, hicieron gala entonces de su ingenio y conocimientos de física para conseguir traer la nave de regreso la Tierra.

8 PARECE AVIÓN

Exacatamente 20 años después de que el primer hombre llegara al espacio, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) puso en órbita el primer transbordador espacial. Con un aspecto claramente inspirado en la forma de un aeroplano, pero despegando con ayuda de cohetes, el Columbia se mantuvo en servicio durante 22 años, completando 27 misiones antes de desintegrarse durante el reingreso de la misión 28, el 1 de febrero de 2003, provocando la muerte de sus siete tripulantes.

9 ESFUERZO CONJUNTO

Las primeras piezas de la Estación Espacial Internacional (EEI) comenzaron a enviarse al espacio en 1998 y, desde entonces, ha formado gran parte de las misiones espaciales de estadounidenses y rusos, con lo que se coloca como la conclusión utópica de disputas por la conquista del espacio entre ambas naciones. A partir de 2001 y a lo largo de la primera década del siglo XXI ha habido un equipo de dos o seis astronautas a bordo de la estación espacial en todo momento. Por otra parte, se trata del cuerpo artificial más grande en órbita y se puede verse a simple vista desde la Tierra sin necesidad de instrumentos sofisticados.

10 EL COMETA

El 12 de noviembre de 2014 quedó marcado por ser la primera ocasión en la que un instrumento creado por el hombre logró aterrizar sobre un cometa, el 67P/ Churyumov-Gerasimenko. El módulo Philae de la Agencia Espacial Europea (ESA en inglés) después de separarse de una nave espacial, Rosetta, lanzada al espacio hace una década, misma que tres meses antes alcanzó la roca espacial. La sonda acompañó al cometa durante los primeros meses y, en teoría, si el módulo de aterrizaje consigue recargar sus baterías con los paneles solares de los que está recubierto, enviará valiosos datos científicos. Sin embargo, luego de perderse contacto con Philae, se desconoce si sigue dormido, ha despertado o si ha conseguido encender sus receptores.

martes, 13 de enero de 2015

Hallan en Marte sonda espacial británica perdida desde el 2003

fuente: eltiempo.com
 
La sonda espacial británica Beagle-2, que se daba por perdida desde 2003, fue divisada en Marte por un satélite de la NASA que orbita en torno al planeta rojo, confirmó este viernes la Agencia espacial del Reino Unido.

El Beagle-2 "fue hallado parcialmente desplegado en la superficie del planeta, acabando con el misterio sobre qué ocurrió con la misión hace más de una década", dijo la agencia en un comunicado.
El hallazgo demuestra que "la secuencia de entrada, descenso y aterrizaje del Beagle-2 funcionó y la sonda se posó con éxito en Marte en la Navidad de 2003", agregó la agencia sobre esta nave bautizada en honor al barco "Beagle" con el que el padre de la teoría de la evolución, Charles Darwin, hizo sus investigaciones.

La Beagle-2 necesitaba desplegarse completamente después de aterrizar para empezar a mandar información a la Tierra, pues necesitaba alimentarse de la energía generada por unos paneles solares, de ahí que se perdiera su rastro.

"Desgraciadamente, dado el despliegue parcial", lamentó la agencia, "no sería posible resucitar a la Beagle-2 y recuperar los datos".

La nave fue una ambiciosa colaboración entre la industria, las universidades británicas y la Agencia Espacial Europea.