fuente: http://www.bbc.co.uk/
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Tras fallidas negociaciones sobre el precio de los libros
electrónicos de la editorial Hachette en Amazon, estos comenzaron a
desaparecer de los estantes virtuales o a aumentar de precio.
La situación se ha ido agravando con el paso del tiempo hasta llegar al punto en el que Amazon le pide a los lectores que lo apoyen escribiendo correos al director de Hachette, mientras que clic 900 autores firman un anuncio a página completa en The New York Times pidiendo a Amazon que reconsidere su posición.
¿Cuál es el problema?
El asunto principal es el precio de los libros electrónicos de la editorial. Hachette dice que sus libros electrónicos son más baratos que sus libros impresos porque descuentan el costo de impresión y distribución. Según la casa editorial el 80% de sus libros cuestan US$9.99 o menos.
La empresa afirma que no puede (como quiere la tienda de libros electrónicos) poner a todos sus libros en la misma canasta de US$9.99 porque cada autor y obra han recibido diferentes niveles de inversión incluyendo derechos de autor, marketing, etcétera.
La editora también asegura que no puede permitir que Amazon determine cuál será el precio final de libros y dice que "Amazon está buscando mayores ganancias y aumentar aún más su cuota en el mercado".
Por su parte la tienda electrónica asegura, en su misiva a su red de autores, que algunos libros electrónicos se están vendiendo en US$15 o US$20, un precio que consideran injustificable por la falta de inversión de las editoriales en distribución, almacenamiento e impresión. Para ellos Hachette debería reducir sus precios.
En las cuentas de Amazon, por cada libro que se vende a US$14.99 las editoriales venderían 1.74 ejemplares si el precio fuera US$9.99. La compañía asegura tener prueba de estos números y los exhibe como evidencia de que, a menor precio, mayor volumen de ventas.
Uno de los argumentos centrales de la tienda virtual es que los libros electrónicos son vistos como lo fue el libro de bolsillo en su momento: como una amenaza para la industria editorial, los autores y los libros. La lógica en ambos casos, de acuerdo con la compañía, es que sus críticos piensan que rebajar precios devalúa el valor de sus obras y la ganancia en el mercado.
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La situación se ha ido agravando con el paso del tiempo hasta llegar al punto en el que Amazon le pide a los lectores que lo apoyen escribiendo correos al director de Hachette, mientras que clic 900 autores firman un anuncio a página completa en The New York Times pidiendo a Amazon que reconsidere su posición.
¿Cuál es el problema?
El asunto principal es el precio de los libros electrónicos de la editorial. Hachette dice que sus libros electrónicos son más baratos que sus libros impresos porque descuentan el costo de impresión y distribución. Según la casa editorial el 80% de sus libros cuestan US$9.99 o menos.
La empresa afirma que no puede (como quiere la tienda de libros electrónicos) poner a todos sus libros en la misma canasta de US$9.99 porque cada autor y obra han recibido diferentes niveles de inversión incluyendo derechos de autor, marketing, etcétera.
La editora también asegura que no puede permitir que Amazon determine cuál será el precio final de libros y dice que "Amazon está buscando mayores ganancias y aumentar aún más su cuota en el mercado".
Por su parte la tienda electrónica asegura, en su misiva a su red de autores, que algunos libros electrónicos se están vendiendo en US$15 o US$20, un precio que consideran injustificable por la falta de inversión de las editoriales en distribución, almacenamiento e impresión. Para ellos Hachette debería reducir sus precios.
En las cuentas de Amazon, por cada libro que se vende a US$14.99 las editoriales venderían 1.74 ejemplares si el precio fuera US$9.99. La compañía asegura tener prueba de estos números y los exhibe como evidencia de que, a menor precio, mayor volumen de ventas.
Uno de los argumentos centrales de la tienda virtual es que los libros electrónicos son vistos como lo fue el libro de bolsillo en su momento: como una amenaza para la industria editorial, los autores y los libros. La lógica en ambos casos, de acuerdo con la compañía, es que sus críticos piensan que rebajar precios devalúa el valor de sus obras y la ganancia en el mercado.