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miércoles, 30 de septiembre de 2015

Un generalísimo austero; Morelos, a 250 años de su natalicio

fuente: excelsior.com.mx

La Independencia de México no puede relatarse sin una pieza clave durante el desarrollo de este hecho histórico, José María Teclo Morelos Pavón y Pérez.
 
Hoy, a 250 años de su nacimiento, ya con el reconocimiento del gobierno de México como líder de la segunda etapa de la guerra de Independencia, el caudillo michoacano aún deja un mensaje importante a los funcionarios de este país.

Ese discurso, plasmado en los Sentimientos de la Nación, da cuenta de su pensar: acercarse a la austeridad, pues a él le indignaba la pobreza de la gente.
“José María Morelos y Pavón decía que no habría o debería haber tanta opulencia y más bien pregonaba la austeridad. Nuestros políticos actuales no se distinguen precisamente por seguir los lineamientos de Morelos, que era un hombre de cuestiones austeras. Él distaba mucho de la opulencia, de la magnificencia, no como ahora, donde los políticos mexicanos que le rinden homenaje a los héroes de la Independencia no siguen su ejemplo”, señaló, en entrevista con Excélsior, el historiador Luis Reed Torres.
Amor patrio
Reconocido como un hombre cercano a las necesidades de la población de aquella época, el Siervo de la Nación —como se dijo llamar por su amor a la Patria—, es quien expresó los principios e ideales que cimientan la estructura política del país, según un discurso del embajador de México en Quito, Jaime Manuel del Arenal Fenochio, el pasado 15 de septiembre.
“En efecto, independencia, libertad, soberanía, régimen republicano, división de poderes, derechos del hombre, igualdad, protección a la propiedad, amistad entre las naciones, impuestos justos y equitativos, y reconocimiento y gratitud a los héroes que han luchado por nuestra libertad son, junto con el anhelo de regirnos siempre por la ‘buena ley’, y ajenos a cualquier forma de tortura, principios fundamentales de la organización constitucional actual de México, plenamente democrático y regido por un régimen auténticamente federal”, explicó durante la develación de la estatua del insurgente en el Parque México en Quito.
Morelos, el indispensable
El trabajo de Morelos, explicó el doctor en historia Carlos Cruzado Campos, fue “sin lugar a dudas uno de los personajes más relevantes dentro del periodo denominado como insurgencia, sólo el segundo después del cura Hidalgo”.
“A diferencia de Miguel Hidalgo y Costilla, Morelos tuvo una mayor capacidad tanto militar como política. La importancia de él durante el proceso de Independencia es fundamental, porque con él se sabe, o los insurgentes saben, qué tipo de gobierno es el que quieren establecer”, apuntó.
El personaje —quien a su vez convocó al Congreso de Chilpancingo en 1813—, realizó ataques con pocas personas, pero certeros.
“Con sus victorias militares, a pesar de que él nunca constituyó ejércitos muy numerosos, pero sí muy hábilmente dirigidos, pues se destacó como estratega táctico militar.
“Hay un hecho que destaca en todas las campañas de Morelos, que es el sitio de Cuautla; después de estar sitiado por semanas enteras por las fuerzas de Félix María Calleja, y cuando todo parecía que estaba perdido y los iban a liquidar a todos, él rompe el sitio el 2 de mayo de 1812, y eso se le reconoce a Morelos como una brillante operación militar, aunque fue de escape y relativamente perdió pocos hombres como Leonardo Bravo, padre de Nicolás Bravo”, aseguró Luis Reed Torres.
Relevancia
Además su relevancia es que él continúa el movimiento insurgente y lo hace con una mejor organización, tanto como militar como en política: esto último por ser quien define el Congreso de Chilpancingo.
“El Congreso después de muchas reuniones y de ir saltando y huyendo de la persecución de los realistas dan a conocer el decreto constitucional de la América mexicana, en Apatzingán, en octubre de 1814. Y ahí están los principios como la división de poderes, y que el soberano es el Congreso, a eso me refiero con esta capacidad que tuvo (Morelos) para imprimirle un sello político a su movimiento”, señaló Cruzado Campos.
La participación es tan importante que “no en balde, gente como Nicolás Bravo se suma a la lucha. Nicolás no era un campesino pobre, él pertenecía a una familia de terratenientes del estado de Guerrero, también se rodea de gente como Hermenegildo Galeana”.

La vida del héroe


José María Teclo Morelos Pavón y Pérez nació en Valladolid, Morelia, el 30 de septiembre de 1765, tuvo una infancia “pobre” y vivió una vida de mucho esfuerzo, cuenta el doctor Carlos Cruzado.
Concluyó sus estudios “con mucho trabajo”; sin embargo, fue una persona destacada, cursó en la misma ciudad y fue discípulo de Miguel Hidalgo y Costilla en el Colegio de San Nicolás.
“Su necesidad económica era tan grande que lo que pretendía era convertirse en sacerdote; en aquellas épocas, el sacerdocio era también visto como una forma de mantenerse”, refirió.
Fue ordenado sacerdote cuando tenía 32 años, lo hacen cura de Carácuaro, ubicado en la región de Tierra Caliente. Tuvo una relación con Brígida Almonte, con quien tuvo dos hijos a quienes nunca les dio su apellido: Juan Nepomuceno Almonte (1803) y Guadalupe Almonte (1809).

Cuentan a 200 descendientes de Morelos
El apellido Morelos ha sobrevivido desde mucho antes que naciera el propio José María Teclo Morelos Pérez y Pavón, mejor conocido como José María Morelos y Pavón, personaje ilustre de nuestra historia que lo llevó con orgullo y honor, el cual ha sido usado también para homenajear al Generalísimo, al nombrar con él ciudades, estados, calles e instituciones educativas en todo el país.
Quienes aún lo llevan en la actualidad en Michoacán, pasan inadvertidos para el resto de la gente, como un apellido más, pero para los descendientes y familiares directos del Siervo de la Nación, significa un orgullo y una gran responsabilidad, porque sienten la necesidad de conducirse y cumplir con los preceptos para una mejor convivencia social que acuñara el propio José María en sus diversos textos que escribió, entre ellos, el principal y más importante, Los Sentimientos de la Nación.
Don Roberto Amaya Morelos, familiar del Generalísimo, vive en Morelia. Asegura que existen más de ocho mil personas que llevan este apellido y están relacionados con el héroe de la Independencia en diversos grados.

El ingeniero de profesión está unido a este personaje por medio de un bisabuelo en común y siempre ha tratado de inculcar en su familia este orgullo y responsabilidad de ser un Morelos y tratar de contribuir para tener un mejor país cada día: “Es nuestra historia familiar; estamos 100% honrados de tener dentro de nuestra genealogía, dentro de nuestra familia a un personaje como fue el Generalísimo, es un compromiso además porque la mayor parte de los miembros de la familia  sentimos el peso del apellido”.

Ha estudiado al menos 24 generaciones de los Morelos, cuya rama más antigua la sitúa en 1428, con nombres y origen documentado, luego de estudiar, investigar y buscar los registros que existen en distintos archivos históricos de todo México, pero también de España, país donde se remonta el origen de esta genealogía.

Amaya Morelos afirma que actualmente descendientes directos de Morelos y Pavón sólo hay unos 200, cuyos orígenes proceden de alguno de los hijos que tuvo el generalísimo, pero al no ser reconocidos con el apellido Morelos, por el propio carácter de sacerdote del insurgente, no lo portan, aunque sí ha habido casos donde mediante un juicio legal han adoptado dicho nombre.

“Don José María durante el interrogatorio de la Inquisición tiene el valor de decir ‘sí, yo tuve hijos’. Reconoce a cuatro hijos, el más conocido es Juan Nepomuceno Almonte, pero cuando he trabajado en esta área de la investigación familiar se han encontrado otros datos que apuntan a que tuvo quizá dos hijos más. Es de entenderse que él siendo sacerdote no iba a darle el apellido a sus hijos por alguna u otra razón, sin embargo, en algunos casos de los descendientes adoptaron el apellido  tras un juicio.

Oaxaca, cuna de sus Sentimientos
En la actual esquina de Valerio Trujano y Portal de Flores el Generalísimo redactó su proclama.
Cuenta la historia que mientras José María Morelos se encontraba en Tehuacán, Puebla, se enteró que un grupo de tropas realistas intentaba atacarle, tomando así la decisión de reagrupar sus fuerzas y dejar la plaza.

Todas estas fuerzas lograron reunir una fuerza superior a los cinco mil hombres con 40 cañones, para dirigirse a la ciudad de Oaxaca el 10 de noviembre de 1812.

El 24 de noviembre de 1812 llegó a la entrada de Oaxaca, después de pasar el cerco de Huajuapan de León y Etla, escribió una nota dirigida a las autoridades civiles y eclesiásticas donde les ofrecía negociar para tomar Oaxaca sin derramamiento de sangre, ya que dichas autoridades se oponían a la independencia de la Nueva España.

Desde el Cerro Fortín de la Soledad, la artillería realista logró detener el avance insurgente en los primeros instantes, pero poco a poco dejaron de responder.

La derrota, conocida como La Toma de Oaxaca, significó un duro golpe para el gobierno virreinal. Para los insurgentes la toma de esta plaza acrecentó el prestigio militar de Morelos y les dio una posición geográfica privilegiada por los caminos y villas que desde ese sitio se podían controlar.
Tras la toma de Oaxaca, el generalísimo decidió hospedarse en una casa propiedad de un español de apellido Gutiérrez ubicada en la actual esquina de Valerio Trujano y Portal de Flores, frente al templo de la Compañía de Jesús, hasta que terminó su estancia en Oaxaca.

Ahí, fue donde escribió Sentimientos de la Nación, que presentó posteriormente en el Congreso Nacional Constituyente, para después convertirse en el cimiento de la Constitución de Apatzingán, donde se manifiestan las aspiraciones y deseos de libertad, igualdad y justicia.
En Sentimientos de la Nación, redactados en colaboración con el oaxaqueño, Manuel Sabino Crespo, contempla la Independencia de México.

En la actualidad, en esta casa —que cuenta con una terraza, donde según la historia Morelos observaba el zócalo, antes plaza de armas—, se alojan un restaurante en la parte alta y en la parte baja, una tienda y un bar. En uno de sus muros, aparece una placa conmemorativa con la leyenda: “José María Morelos y Pavón vivió en esta casa del 25 de noviembre de 1812 al 3 de enero de 1813”.

Preservan silla en honor al primer alcalde de México
Durante su estancia en Oaxaca, habitantes hicieron una silla en honor a Morelos, quien fue nombrado máxima autoridad de la zona.

La Silla de Morelos cumplió 190 años atestiguando las sesiones del cabildo del municipio de Oaxaca de Juárez; sin embargo, el Siervo de la Nación nunca ocupó ese asiento.

La silla está de manera permanente del lado derecho del primer concejal (presidente municipal) y nadie puede sentarse en ella, según el decreto del 13 de septiembre de 1825.

Durante su estancia en Oaxaca, Morelos integró el primer Cabildo de América electo democráticamente, siendo el primer presidente municipal, cargo que desempeñó del 25 de noviembre de 1812 al 3 de enero de 1813.

La silla está elaborada de madera. Es rígida. Tiene una fuerte influencia del estilo Luis XVI. Sus patas son rectas y acanaladas, pintadas de blanco.

En el respaldo luce una pintura del rostro del Generalísimo y alrededor del asiento tiene un borde con rosetas, ribetes y espirales.