Florence Nightingale: la dama de la lámpara que salvó vidas con las matemáticas
fuente: http://www.bbc.co.uk/
Florence Nightingale fue mucho más
que una dama con una lámpara. La leyenda de la santa enfermera a veces
oculta la verdad: que su genio matemático fue lo que realmente salvó
tantas vidas.
Su ambición la llevó al infernal mundo de la Guerra
de Crimea y, como consecuencia, por un camino que terminó transformado
la enfermería y los hospitales.
Acompáñanos en un rápido recorrido por su vida.
1820
Nació en la ciudad italiana de Florencia, y de ahí su nombre, pero
creció en pintorescas casas de campo inglesas con su hermana mayor
Parthenope.
La criaron al estilo de la clase media alta de la
época, que incluía una extensiva educación impartida en casa por su
padre, quien les enseñó a sus hijas los clásicos, filosofía y lenguas
modernas.
Florence se destacaba en matemáticas y ciencia.
Su
afición por registrar y organizar información se notó desde una edad
temprana, cuando documentó su enorme colección de conchas del mar con
listas y tablas diseñadas con mucha precisión.
1837 Florence oye a Dios
Los
Nightingales llevaron sus hijas a una gira por Europa, una costumbre de
la época cuya función era educar y refinar a las mujeres del siglo XIX.
Pero
en el caso de Florence, el viaje sirvió más bien para que se siguiera
desarrollando su poco convencional personalidad, como demuestran sus
escritos en su diario de viaje. Registraba detalles sobre las
estadísticas de población, hospitales y otras instituciones de caridad.
A pesar de que su madre se oponía, recibió después más clases de matemáticas. Pero su principal rebelión estaba por venir.
En 1837 se convenció de que Dios la había "llamado" a su servicio…
… Y cuando reveló lo que pensaba que era ese servicio, sus padres se horrorizaron
1844 Una propuesta Florence
era una joven atractiva, inteligente y rica. No había duda de que
llegarían pretendientes, pero ella tenía sus propios planes.
Su familia esperaba que se casara con un hombre apropiado pero la idea de una vida doméstica a ella la dejaba fría.
Para
1844 ya había decidido que su vocación era la enfermería y les propuso a
sus padres que se entrenaría en Salisbury. Ellos se negaron. Desde su
punto de vista, la enfermería era un trabajo bajo e inmodesto que debían
hacer los pobres o los sirvientes, por lo que era una ocupación
completamente inadecuada para una mujer del estatus social de su hija.
Florence
perseveró. En 1849, tras un largo período de cortejo, hasta rechazó una
propuesta de matrimonio, convencida de que su destino no era casarse.
No anticipo que los episodios de amor serán frecuentes en su vida"
Madre de Florence, en 1838
1853 El logro
Nada
desviaba a Florence de su misión: quería ser enfermera, de manera que
desafiando a sus padres, continuaba visitando hospitales en París, Roma y
Londres.
En 1850 su padre finalmente se dio por vencido y le
permitió entrenarse como enfermera en Alemania. A su hermana le quedó
tan difícil aceptar que Florence era tan independiente que sufrió una
crisis nerviosa en 1852. Eso la forzó a volver a cuidarla. Pero en
agosto de 1853 finalmente logró lo que quería: fue nombrada
superintendente en un hospital de mujeres en Harley Street, Londres.
Después de casi una década, colmó su ambición de convertirse en enfermera.
1854 El llamado de Crimea La Guerra de Crimea estalló en
1853. Las historias que aparecían en los diarios eran de horror por las
terribles condiciones de los hospitales del ejército británico.
Sidney
Herbert, el secretario de Estado en Guerra, conocía muy bien a
Florence. Por ello le encargó llevar a 38 enfermeras al hospital militar
en Scutari, en Turquía.
Fue la primera vez que se les permitió a mujeres servir oficialmente en el ejército.
Cuando Florence llegó, el hospital de campaña estaba imposiblemente sucio, con el piso cubierto por una capa de heces.
Puso
a sus enfermeras a limpiar el lugar y a asegurarse de que los soldados
estuvieran alimentados y vestidos apropiadamente. Por primera vez, las
tropas regulares fueron tratadas con decencia y respeto.
1855 Aumenta el número de muertos Ni los mejores esfuerzos pudieron reducir el total de muertes, que aumentaba sin cesar y alcanzó 4.000 en un solo invierno.
Aunque Florence había logrado que el hospital fuera más eficiente, no era menos mortal.
En
la primavera de 1855, el gobierno británico envió una comisión
sanitaria para investigar las condiciones en Scutari. Descubrió que el
hospital de militar estaba construido sobre una cloaca, por lo que los
pacientes estaban tomando agua contaminada.
La solución fue limpiar los vertederos contaminantes y mejorar la ventilación en ese hospital y otros.
Y el resultado: menos muertos.
1855La dama de la lámpara Cuando un retrato de Florence
llevando una lámpara y atendiendo pacientes apareció en los diarios,
rápidamente se ganó un ejército de fans.
Su trabajo en Scutari
para mejorar las condiciones de vida de los soldados en los hospitales
fue aplaudido tanto por la prensa como por el público.
Su familia
tuvo que lidiar con un mar de poemas que le enviaban a Florence –el
equivalente victoriano de correo de fanáticos- y la imagen de la "dama
de la lámpara" fue impresa en bolsos y souvenires.
Pero a Florence
no le entusiasmaba la celebridad. Aunque al retornar a casa la
recibieron como una heroína, mantuvo un bajo perfil viajando bajo el
pseudónimo de Miss Smith.
1856 A trabajar
No
fue sino hasta después de que procesó todo lo que había aprendido en
Scutari que Florence usó su fama como una poderosa arma en su misión de
salvar vidas.
Atormentada por la horrenda pérdida de vidas,
Florence se reunió con una de sus más grandes fans: la reina Victoria.
Con su respaldo, persuadió al gobierno de establecer una comisión para
investigar la salud del ejército.
El reconocido estadístico
William Farr y John Sutherland, de la comisión sanitaria, le ayudaron a
analizar vastas cantidades de datos complejos, y la verdad que revelaron
fue impactante: la causa de 16.000 de las 18.000 muertes no fueron
heridas sufridas en batallas sino enfermedades prevenibles, cuyo
contagio se debía a la falta de higiene.
1857Florence revela la verdad Florence sabía que su talento
para la estadística no sería suficiente para asegurar que el informe
tuviera efecto. Había llegado el momento de probar sus habilidades para
la comunicación.
En vez de presentar listas o tablas, representó los números de muertes en una manera para entonces revolucionaria.
Su
"diagrama de la rosa" –un gráfico circular- mostraba la aguda caída en
las fatalidades que se dio tras la labor de la comisión sanitaria:
habían bajado 99% en un solo año.
El diagrama era tan fácil de
entender que fue publicado en muchos lugares y el público comprendió
cuál era la falla del ejército y cuán urgente era el cambio.
Gracias
a la obra de Florence se establecieron nuevos departamentos –de
medicina, ciencia sanitaria y estadística- en el ejército, para mejorar
el cuidado de la salud.
Debe transimitir a
través de los ojos lo que no logramos comunicarle al público a través
de sus oídos resistentes a las palabras"
1859Las campañas de Florence En 1859 publicó sus más famosos
libros, "Notas sobre enfermería" y "Notas sobre hospitales", y el año
siguiente se fundó una escuela de enfermería en su nombre.
Su
trabajo durante las décadas siguientes ayudó a establecer a la
enfermería como una carrera respetable para las mujeres y a mejorar los
hospitales, para que se volvieran lugares limpios y espaciosos en los
que los pacientes se pudieran recuperar.
Pero mientras hacía campaña, su propia salud se fue deteriorando.
Se
cree que en Crimea contrajo brucelosis crónica, una infección que causa
fiebre, depresión y dolor extremo. Frágil y aislada, lucho por mejorar
los servicios sanitarios examinando datos estadísticos desde su lecho de
enferma, realizando trabajos pioneros que se propagaron por el mundo.
1870 Salud para todos Florence estaba enferma pero
era rica, de manera que podía pagar por medicina privada. Pero estaba
consciente de que la mayoría de sus contemporáneos victorianos no podían
darse ese lujo.
Los pobres sólo podían cuidarse entre ellos. Su
libro "Notas sobre enfermería" intentaba educar a la gente sobre la
manera de atender a los familiares y vecinos enfermos, pero ella quería
hacer más por los menos pudientes de la sociedad.
Envió enfermeras entrenadas a las casas de trabajo para ayudar a darle tratamiento a los necesitados.
Ese
intento por hacer que el cuidado médico estuviera al alcance de todos,
sin importar clase o sueldo, sirvió como precursor para el Servicio
Nacional de Salud, del que hasta hoy en día se vanagloria Reino Unido,
el cual fue fundado 40 años después de su muerte.
Para la década
de 1880, el conocimiento científico había avanzado de manera que
respaldaba aún más las ideas reformistas de Florence.
Como muchos
practicantes de la medicina, para ese entonces ella también aceptaba la
teoría de los gérmenes o teoría microbiana de la enfermedad.
1910 Muerte de Florence
Su legado es extraordinario, no sólo por su
trabajo pionero en enfermería y estadística, sino por inspirar al
fundador de la Cruz Roja y autor de las propuestas para la Convención de
Ginebra, y al movimiento feminista.
Antes de que muriera, a los 90
años, Florence fue la primera mujer en recibir la Orden de Mérito de
Reino Unido, una recompensa por servicios extraordinarios en el ámbito
del ejército, la ciencia, el arte o la literatura.
La niña terca
con una bien documentada colección de conchas había logrado más de lo
imaginado en un campo que había sido considerado inapropiado para las
mujeres de su clase.
A pesar de haber sido a menudo una voz
femenina solitaria en la sociedad victoriana, gracias a su talento para
la comunicación y sus dotes matemáticas ayudó a revolucionar los
cuidados sanitarios castrenses y civiles y salvó a miles de una muerte
macabra.
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