fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/
Un día, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, un capitán con el uniforme de los Royal Signals (una unidad de combate del ejército británico) llamó a la puerta de la casa de un adolescente
El chico, de 16 años, era Bob King. Cuando fue a saludar al
visitante, no tenía idea de que pronto se convertiría en un miembro del
grupo conocido como los "interceptores voluntarios", unos 1.500
aficionados a la radio, reclutados para interceptar las comunicaciones
de los nazis y sus aliados antes de que llegaran a su destino.
"El capitán me preguntó si estaba dispuesto a ayudar al gobierno con un trabajo secreto", recuerda King, quien en la actualidad tiene 89 años. "Fue lo único que me dijo".
"Él sabía -continúa King- que yo entendía el código Morse, eso era lo esencial".
El capitán conocía a King gracias a la RSGB, una organización de entusiastas aficionados a la radio. Muchos de sus integrantes eran jóvenes interesados en descubrir lo que podían hacer jugueteando con los receptores.
Durante la Segunda Guerra Mundial, decenas fueron reclutados por el MI8, una división del departamento de inteligencia militar británico y el nombre encubierto del Servicio de Seguridad Radial (RSS, por sus siglas en inglés), que ya no existe.
El objetivo de su trabajo era interceptar transmisiones secretas inalámbricas realizadas por agentes alemanes e italianos en Reino Unido.
King firmó los documentos que el capitán le entregó. Allí se especificaba que "los había leído y que sabía que pasaría si contaba lo que no debía".
Le dijeron que analizara las transmisiones de onda corta y escribiera en un papel el código Morse que escuchara.
Para celebrar el centenario de la Asociación Radial
de Reino Unido (RSGB, por sus siglas en inglés) uno de sus integrantes
recuerda cómo la organización de aficionados tuvo un papel fundamental
en una operación encubierta que ayudó a salvaguardar la independencia
del país.
Un día, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, un capitán con el uniforme de los Royal Signals (una unidad de combate del ejército británico) llamó a la puerta de la casa de un adolescente
"El capitán me preguntó si estaba dispuesto a ayudar al gobierno con un trabajo secreto", recuerda King, quien en la actualidad tiene 89 años. "Fue lo único que me dijo".
"Él sabía -continúa King- que yo entendía el código Morse, eso era lo esencial".
El capitán conocía a King gracias a la RSGB, una organización de entusiastas aficionados a la radio. Muchos de sus integrantes eran jóvenes interesados en descubrir lo que podían hacer jugueteando con los receptores.
Durante la Segunda Guerra Mundial, decenas fueron reclutados por el MI8, una división del departamento de inteligencia militar británico y el nombre encubierto del Servicio de Seguridad Radial (RSS, por sus siglas en inglés), que ya no existe.
El objetivo de su trabajo era interceptar transmisiones secretas inalámbricas realizadas por agentes alemanes e italianos en Reino Unido.
King firmó los documentos que el capitán le entregó. Allí se especificaba que "los había leído y que sabía que pasaría si contaba lo que no debía".
Le dijeron que analizara las transmisiones de onda corta y escribiera en un papel el código Morse que escuchara.